Utilizamos cookies de terceros para realizar un análisis de las visitas con fines estadísticos. Al pulsar Aceptar consiente dichas cookies. Puede obtener más información en nuestra política de cookies, o bien conocer cómo cambiar la configuración, clicando en Configurar cookies.

Configurar cookies Aceptar

Tu privacidad es importante para nosotros

Las cookies son pequeños archivos de texto que se almacenan en tu navegador cuando visitas nuestra web. Utilizamos cookies para diferentes objetivos y para mejorar tu experiencia en nuestro sitio web (por ejemplo, para recordar tus detalles de acceso).

Puedes cambiar tus preferencias y rechazar que algunos tipos de cookies sean almacenados mientras estás navegando en nuestra web. También puedes cancelar cualquier cookie ya almacenada en tu navegador, pero recuerda que cancelar las cookies puede impedirte utilizar algunas partes de nuestra web.


Videovigilancia y audio - RGPD

Videovigilancia: cómo evitar que una prueba se vuelva en tu contra

Controlar la actividad laboral es legítimo.

Y en muchos casos, necesario.

Las empresas necesitan proteger su negocio, prevenir conductas irregulares y poder reaccionar cuando algo no va bien.

El problema no es tener cámaras.

El problema es cómo se utilizan y hasta dónde se llega.

Una sentencia reciente lo deja claro: una mala gestión de la videovigilancia (especialmente cuando hay audio) puede convertir un despido disciplinario en nulo.

No porque la empresa actúe de mala fe.

Sino porque no todo vale desde el punto de vista constitucional.

Vamos a verlo con calma. 

El caso (muy resumido)

Una empresa utiliza grabaciones de un sistema de videovigilancia con imagen y audio para justificar un despido disciplinario.

La trabajadora impugna.

Los tribunales no entran a valorar si el despido estaba o no justificado en el fondo.

El problema es otro: la prueba utilizada vulnera el derecho a la intimidad.

Resultado:

  • Despido nulo

  • Readmisión obligatoria

  • Pago de salarios de tramitación

La clave no es la cámara. Es el audio.

Ojo a esto, porque es lo importante.

El tribunal no discute que existan cámaras ni que la plantilla supiera que estaban ahí.

Lo que marca la diferencia es esto:

La grabación de sonido es mucho más intrusiva que la simple imagen.

Grabar conversaciones:

  • Penetra en la intimidad personal

  • Afecta al contenido de lo que se dice, no solo a lo que se hace

  • Exige una justificación reforzada, no genérica

Y aquí no existía.

El cartel no lo legitima todo

Otro error muy habitual:

"Había cartel de videovigilancia, así que es legal".

No.

El TSJ recuerda algo básico:

El deber de información no se agota con un cartel. El cartel no convierte automáticamente en legítima cualquier captación ni cualquier uso posterior.

Especialmente cuando hay audio.

Para grabar sonido hacen falta razones muy sólidas, muy bien justificadas y muy limitadas.

Y aquí no las había.

El famoso juicio de proporcionalidad (explicado sin toga)

El tribunal aplica el conocido triple juicio de proporcionalidad:

1.- Idoneidad -> ¿sirve realmente para el fin que se persigue?
2.- Necesidad -> ¿no hay otra medida menos invasiva?
3.- Proporcionalidad estricta -> ¿el sacrificio del derecho es razonable?

Conclusión:

La grabación de audio no supera este examen.

Ni para controlar la actividad laboral. Ni para justificar un despido.

Control empresarial sí. Carta blanca, no.

El control empresarial existe y es legítimo.

Pero ni el artículo 20.3 del Estatuto de los Trabajadores ni la normativa de protección de datos permiten cualquier forma de vigilancia.

Cuando una medida invade derechos fundamentales (como ocurre con la grabación de audio), la consecuencia es clara:

la prueba no vale y el despido cae

La conclusión práctica (y amiga)

Este tipo de sentencias no van de empresas "malas".

Van de decisiones técnicas mal enfocadas que acaban teniendo consecuencias laborales y legales importantes.

En DAXIA vemos este patrón a menudo:

  • Sistemas instalados hace años

  • Funcionalidades (como el audio) que nadie revisó

  • Uso de grabaciones pensando que "siempre se ha hecho así"

Nuestro trabajo no es señalar errores.

Es ayudarte a:

  • Saber hasta dónde puedes llegar

  • Ajustar los sistemas antes de que haya un conflicto

  • Evitar que una prueba se vuelva contra ti

Porque cuando el problema llega al juzgado, ya es tarde.

Mejor revisarlo antes.

Sentencia: STSJ Castilla y León nº 1974/2024, de 2 de mayo (rec. 246/2024)

Comparte este artículo